Esta es una de las recetas que más amo, no solo porque comparto con las Tortugas Ninja la adoración por la pizza, sino porque es súper fácil, deliciosa y prácticamente desaparece en cuanto llega a la mesa.
Y si tienes antojo de comer pizza, pero no quieres llamar al servicio a domicilio, esta receta viene al rescate. El resultado final es increíble: Una pizza alta, suave y esponjosa, con la mozzarella fundida y ese aspecto irresistible que te lleva a comer un pedazo tras otro.
Así que… ¿Probamos?
Ingredientes:
250 g de harina 00
250 g de harina de fuerza o harina de trigo extra fuerte (Manitoba)
7 g de levadura seca de panadero
400 ml de agua tibia
50 ml de aceite de oliva
1 cucharadita de sal fina
2 cucharaditas de azúcar
300 ml de puré de tomate
250 g de mozzarella cortada en dados
Oregano seco al gusto
Opcional:
Aquí puedes elegir los ingredientes a tu gusto, yo utilicé salami picante, pero puedes añadir jamón cocido, queso, aceitunas o cualquier otro ingrediente que tengas por casa y te apetezca. Al fin y al cabo, una pizza también es una buena excusa apara experimentar😉


Pizza en bandeja: fácil, rápida e irresistible
Preparación:
Paso 1: Preparamos los ingredientes secos
En un bol ponemos las dos harinas, la levadura de panadero y el azúcar y mezclamos.
Paso 2: Preparamos la masa
En otro bol grande ponemos el agua tibia y el aceite de oliva y mezclamos. Ahora vamos incorporando poco a poco la mezcla de harinas, mientras que removemos con las manos. Cuando hayamos añadido aproximadamente la mitad de la harina, agregamos la cucharadita de sal y seguimos mezclando. Continuamos añadiendo el resto de la harina poco a poco hasta conseguir una masa bien integrada.
Y aquí viene un pequeño aviso: la masa será bastante húmeda y pegajosa. No te preocupes si al principio te parece que algo no va bien. Es precisamente la hidratación de la masa la que nos ayudará a conseguir una pizza alta y esponjosa😉
Trabájala bien con las manos hasta que todos los ingredientes estén perfectamente integrados.
Paso 3: Dejamos fermentar
Cubrimos el bol con película transparente y dejamos reposar la masa durante unas 3 horas dentro del horno apagado.
El tiempo de fermentación puede variar según la temperatura de la casa. En verano puede necesitar menos tiempo, mientras que en invierno puede tardar un poco más. Lo importante es fijarnos en la masa y no únicamente en el reloj: cuando haya aumentado de volumen y se vea más aireada, estará lista para continuar.


¿Te animas a probarla?


Paso 4: Pasamos la masa a la bandeja
Una vez que la masa haya fermentado, preparamos una bandeja de aproximadamente 35 × 35 cm. La untamos generosamente con aceite de oliva. También nos ponemos un poco de aceite en las manos para poder manipular la masa con más facilidad. Volcamos la masa sobre la bandeja y, con las manos engrasadas, la vamos extendiendo suavemente hasta cubrir toda la superficie.
No hace falta aplastarla demasiado. Queremos conservar todo ese aire que ha conseguido durante la fermentación.




Paso 5: Añadimos el tomate
Cuando la masa cubra toda la bandeja, vertemos el puré de tomate por encima y lo extendemos con cuidado utilizando las manos o el dorso de una cuchara. Añadimos un poco de orégano seco y dejamos reposar la pizza durante unos 10 minutos. Mientras tanto, podemos ir precalentando el horno.
Paso 6: Cocinamos nuestra pizza
Llevamos la pizza al horno y la cocinamos durante aproximadamente 25 minutos.
Horno ventilado: 200 °C
Horno estático: 210 °C
El tiempo puede variar ligeramente dependiendo del horno, así que es buena idea vigilarla durante los últimos minutos.
Paso 7: El momento de la mozzarella
Pasados los 25 minutos, sacamos la pizza del horno. Añadimos la mozzarella cortada en dados. Es importante escurrirla bien y, si tiene bastante líquido, sécala ligeramente con papel de cocina para evitar que la pizza quede demasiado húmeda. Agregamos también el salami picante o los ingredientes que hayamos elegido. Llevamos la pizza nuevamente en el horno durante unos 5 minutos, o hasta que la mozzarella esté bien fundida.






















¡Pizza lista! 🍕😋
Y aquí tenemos nuestra pizza en bandeja: alta, suave, esponjosa y con una mozzarella que se funde justo como nos gusta. Ahora solo queda cortarla en cuadrados, repartirla (si somos capaces de compartir 😂) y disfrutarla.
Y si sale un poco diferente a la primera… no pasa nada. La próxima vez podemos ajustar el tiempo de fermentación, la cantidad de ingredientes o probar con otro ingrediente..

















